A lo largo de los milenios los países del Medio Oriente han sido asediados por guerras ya sea por tierras, posiciones, riquezas o recursos materiales y minerales. Estas guerras han desencadenado pobreza, muerte y desolación en las comunidades de los llamados países árabes.
En la historia contemporánea es sabido como parte de la cultura general de varios países que estas guerras se acrecentaron con un factor externo que se ha encargado en los dos últimos siglos de crear ambientes hostiles que le permiten meter sus manos y arrasar cual tormenta con todo lo que consigue a su paso. Este llamado “CÁNCER” es Estados Unidos de Norteamérica, quien a través de distintas teorías creadas en laboratorios de guerra han logrado sus objetivos.
En ese sentido, provoca los siguientes cuestionamientos ¿Existe realmente una guerra “SANTA”?, ¿Existe realmente en el amor de Dios masacre entre pueblos hermanos?, ¿Realmente el ataque a las torres gemelas (ya demostrado el verdadero trasfondo) fue pro motivos religiosos?, ¿realmente el Estado Islámico defienden el Islam?, ¿ Es Israel (como Estado) esa tierra sagrada que les permite hacer una limpieza étnica, un genocidio, igual o peor que el holocausto?.
Desde la perspectiva de un ciudadano creyente como ser humano, su respuesta es total y contundentemente NO; Dios no creo el universo y el mundo para vernos matar entre hermanos.
El Estado Islámico grupo subversivo creado, promovido y financiado por el cáncer extranjero con la única finalidad de invadir y destruir Siria y acabar con su gobierno actual y así lograr imponer a la fuerza el sistema de gobierno deseado y culminar el saqueo de sus recursos, tal como pasó en Irak y Libia, países libres y soberanos en el cual crearon confrontaciones internas, debilitando su sistema inmunológico y el “Cáncer” llegara destrozando todo lo que estaba a su alrededor.
En definitiva, la guerra “SANTA” no es mas que las ambiciones de aquellos que desean poder absoluto sobre las riquezas del mundo.
Cortesía de Luis Francisco Ramírez









