La mañana de este viernes la ciudadanía española ha asistido a un nuevo capítulo de la ‘telenovela’ protagonizada por el expresidente de Cataluña Carles Puigdemont.

Después de reaparecer ante el Parlamento catalán, tras siete años fuera de España para eludir la acción de la Justicia, el político ha desaparecido ante la mirada de varios miles de simpatizantes, decenas de periodistas y un buen número de agentes de los Mossos d’Escuadra, la Policía regional catalana.

Sobre Puigdemont pesa una orden de detención dictada por el Tribunal Supremo, que se ha negado a aplicarle la ley de amnistía para el ‘procés’ catalán por el delito de malvërsación de que se le acusa. Sin embargo, la detención no se ha llevado a cabo y muchos internautas se lo han tomado con humor.

Las chanzas comenzaron ya hace unos días, cuando en clave de humor se vaticinaba cómo se desarrollaría la anunciada vuelta del expresidente a tierras catalanas.

Unos se lo imaginaron aclamado por la multitud, saludando en el papamóvil, otros como una especie de agente secreto especial que buscaba el momento entre las sombras para entrar por sorpresa en el Parlamento, mientras que alguno le hacía salir inesperadamente de una gran tarta en medio del Hemiciclo.

Otros internautas aventuraban la hipótesis de que la vuelta de Puigdemont, que había asegurado que estaría presente en la sesión de investidura del nuevo presidente del Gobierno catalán este jueves, solo tenía la intención de echar más fuego al incendio, toda vez que no tenía ninguna opción de liderar el Legislativo.

El escenario resultante es difícil. La detención de Puigdemont pondrá el foco en algunos agentes del poder judicial, que parecen negarse a interpretar la ley de amnistía con el espíritu deseado por los legisladores, mientras que si consigue escapar, será la policía la que caiga en el descrédito.

Con información de Actualidad.RT.com

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