Las quejas sobre el sistema de transporte público de la Ciudad de Nueva York están a la orden de día. Y esta vez, al rosario de quejas por parte de los pasajeros, que van desde retrasos, suspensión de servicio y estaciones descuidadas, ahora se suma la mala calidad del aire que sufren los neoyorquinos que dependen del metro para movilizarse en la Gran Manzana.
Así lo reveló un estudio adelantado por el Departamento de Ingeniería Civil y Urbana de la universidad NYU, en el que se advierte que principalmente, en plataformas y vagones de tren, existen niveles muy altos de un contäminante conocido como PM2.5: micro partículas que llegan directamente al tracto respiratorio alcanzando los pulmones.
Y a pesar de que los más de 5 millones de pasajeros que se mueven cada día entre las 472 estaciones del metro están expuestos al aire contamïnado, el reporte encontró que son los latinos y negros, al igual que comunidades de bajos ingresos, los más afectados con mayor exposición a los contäminantes tóxicos.
Así lo explicó Masoud Ghandehari, investigador y profesor de la Escuela de Ingeniería Tandon de la Universidad de Nueva York (NYU), tras advertir además que el estado de salud de neoyorquinos de bajos ingresos también tiene relación con un mayor impacto negativo de los contaminantes.
“Las personas que viajan más lejos son más vulnërables porque están expuestas a las partículas en suspensión durante más tiempo. Una persona de un nivel económico más alto probablemente también tendrá una respuesta menos adversa a la mala calidad del aire porque su salud de base ya es mejor que la de una persona de un nivel económico bajo”, dijo el investigador.

El experto agregó que estas partículas provienen principalmente de iones metálicos dentro que se han relacionado con enfermedades cardiøvasculares, enfermedades respiratorias, trastornos neurológicos y otras afecciones de salud.

“Notamos que cuando un tren llega a la estación, la concentración en el aire se dispara y, aproximadamente entre 15 y 20 segundos después de que sale, la concentración disminuye lentamente. Esto implica que es lo que está en el fondo del túnel lo que se revuelve y deteriora el aire”, comentó el profesor de NYU.
A pesar del llamado, la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) desestimó los hallazgos, y aunque no hizo referencia específica a las serias amenãzas que la mala calidad del aire significan para millones de pasajeros, de acuerdo al reporte, aseguró que los datos no son fidedignos, ya que fueron tomados hace un par de años.
Con información de El DiarioNY









