Urama es un caserío de la costa este del Litoral Central, un recodo del mar Caribe que no pocos se animan a definir como “el secreto mejor guardado”. La formación rocosa en Urama es un atractivo para miles de temporadistas de Caracas y de la zona central del país.

El poblado, que se ubica a dos horas y media de Caracas por vía terrestre, no es tan concurrido como su antecesor Todasana o los últimos de la parroquia Caruao –La Sabana, Caruao y Chuspa–, donde existe una mayor oferta de servicios turísticos para los temporadistas capitalinos y del estado Miranda.
Sin embargo, con sus uveros y vegetación xerófila, Urama adelanta el magnetismo que ejerce su cueva, la cual constituye una formación rocosa bañada de aguas cristalinas, no siempre dispuesta a mostrar el encanto: la marea determina su carácter.

Aunque el recorrido hacia los pueblos de la costa este de Vargas pudiera resultar distante para algunos, los que llegan a Urama están convencidos de descubrir el azul y verde claro de las aguas que rodean la cueva.
Quien desee vivir esa experiencia, debe caminar las arenas de la playa del caserío hasta la estructura natural de la cueva, que desciende desde las montañas y se interconecta con la ensenada marina.

Mientras un arco destaca entre sus rocas, el trayecto por la abertura debajo de la misma exige que haya que inclinar el cuerpo y, a la vez, verificar el choque permanente de las aguas con paredes y corales.
Este paseo ecoturístico se extiende por una franja de 50 metros de playa, cuyo oleaje es superior al otro lado.

Con información y fotografías de Crónica Uno/Mirna Montemayor









