Este lunes se dio a conocer la aprobación por parte del papa Francisco del milagro que llevará a la santidad a la beata venezolana madre Carmen Rendiles Martínez, fundadora de la Congregación Siervas de Jesús. Con este reconocimiento, se convertirá en la segunda santa de Venezuela, tras la canonización del doctor José Gregorio Hernández.

¿Quién fue madre Carmen Rendiles?

Carmen Elena Rendiles nació en Caracas el 11 de agosto de 1903 en el seno de una familia profundamente católica. Desde su infancia, mostró un carácter firme y una notable sensibilidad hacia los demás, lo que sería la base de su vocación religiosa.

Sin embargo, llegó al mundo con un reto por delante, nació sin su brazo izquierdo. En su biografía oficial, destaca que, en una época donde las limitaciones físicas podían representar fuertes obstáculos, ella no permitió que esta condición definiera su destino y se crió en un hogar con valores arraigados en la fe y el servicio.

Desde pequeña, aprendió a valerse por sí misma y en su adolescencia sÜfrió problemas de salud que la apartaron temporalmente de la vida social, pero en ese período encontró en la oración una fuente de fortaleza y claridad. A los 15 años de edad, Carmen Rendiles ya tenía la certeza de que quería consagrarse a Dios.

Su búsqueda la llevó a tocar las puertas de varios conventos hasta que, en 1927, a los 24 años, ingresó a la Congregación de las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento, una orden de origen francés que comenzaba a establecerse en Venezuela. Este instituto se caracterizaba por su sencillez y espíritu de humildad, aspectos que coincidieron con su visión de la vida religiosa.

Desde el inicio de su formación, se destacó por su disciplina y su compromiso con la oración. En 1932, emitió sus votos perpetuos y comenzó a asumir responsabilidades dentro de la comunidad. Con solo 33 años de edad, la nombraron maestra de novicias, un servicio que dejó una huella imborrable al formar a nuevas generaciones de religiosas con el mismo espíritu de entrega que la caracterizaba.

El liderazgo de una mujer creyente

En 1947, la nombraron Superiora de la Casa Madre en Venezuela. Bajo su dirección, la Congregación creció y expandió su labor educativa y pastoral en el país. Fundó colegios como Betania, Santa Ana, Belén y Nuestra Señora del Rosario, con la misión de ofrecer educación integral basada en valores cristianos.

Además, la comunidad se dedicó a la elaboración de hostias y ornamentos litúrgicos para el servicio de la Iglesia.

Pero más allá de la educación y la asistencia religiosa, Carmen Rendiles se destacó por su vida austera y su humildad. Se dice que ella misma construyó un mobiliario para la congregación y vivió con lo mínimo necesario, siempre con sencillez evangélica.

Sus hermanas religiosas, señala su biografía, la recuerdan como una mujer cercana, de profundo amor por la eucaristía y con una inquebrantable confianza en la providencia.

Con información de: Agencias

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