La inmersión en hielo, también conocida como terapia de agua fría o crioterapia, se ha convertido en una práctica popular entre atletas y entusiastas del bienestar. Sus efectos van más allá de la recuperación muscular, ya que también se le atribuyen beneficios en la salud metabólica, cardiovascular y hasta en la longêvidad, para la salud física y mental.

Los baños de agua helada ofrece múltiples beneficios, aunque es fundamental realizarla de manera segura. Por lo que se recomienda comenzar con exposiciones cortas, de entre 30 segundos y 1 minuto, e ir aumentando progresivamente el tiempo conforme el cuerpo se adapta. Además, es importante contar con supervisión si se tienen condiciones médicas preexistentes, ya que la exposición al frío extremo puede representar un riesgo en ciertos casos.

Esta terapia consiste en sumergirse en un recipiente con agua helada, generalmente una bañera o tina con hielo, durante un tiempo determinado. La exposición al frío genera una respuesta fisiológica que ayuda a reducir la inflamación, mejorar la circulación sanguínea y estimular el metabolismo, de acuerdo a Gio Figueroa, maestra de yoga y CEO de Exhala Yoga.

Duración: inicia con inmersiones de 30 segundos a 1 minuto y aumenta progresivamente hasta los 5 o 10 minutos. Frecuencia: Se recomienda realizarla diariamente o varias veces por semana para acostumbrar al cuerpo. Temperatura ideal: Entre 10°C y 15°C es suficiente para obtener beneficios sin riesgo.

Con información de: El Comercio

¿Qué opinas de esto?