Investigadores de la Universidad Northwestern han desarrollado un marcapasos temporal más pequeño que un grano de arroz, fabricado con materiales biocompatibles que se disuelven en el cuerpo tras cumplir su función. Este dispositivo, que mide 1,8 mm de ancho, 3,5 mm de largo y 1 mm de grosor, se implanta de forma no invasiva mediante una jeringa, eliminando la necesidad de cirugías complejas y disminuyendo riesgos en pacientes vulnerables.

El marcapasos funciona con luz infrarroja, activado por un parche flexible que detecta irregularidades cardíacas y emite pulsos de luz. Está diseñado especialmente para recién nacidos con defectos cardíacos congénitos y pacientes recuperándose de cirugías. Su innovación elimina cables y baterías externas, mejorando la experiencia del paciente.

Aunque está en fase experimental, los expertos ven un futuro prometedor en su aplicación, ampliando posibilidades en cardiología y medicina de precisión.

Con información de: VTV

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