Las herïdas emocionales son pelïgrôsas para nuestra salud mental. Son como una huella o una interpretación que hacemos de situaciones que nos han producido mucho dolor, y que, mantenidas en el tiempo, nos generan sufrïmiento. Además, sobre ellas formamos nuestras creencias, y acciones del día a día, nuestros comportamientos, y si no se trabajan esto nos puede llevar hacia sistemas más ansiosos primero, y después deprêsivos.

Así lo explica Ciara Molina, psicóloga y escritora especializada en crecimiento y gestión emocional, y que acaba de publicar con Kitaeru ‘Amar sin cicatrices’. Lamenta que son frecuentes en nuestra sociedad actual porque no nos han educado emocionalmente, siendo las herïdas emocionales del rechâzo y del abândöno las más frecuentes.

Con ello, Ciara Molina nos detalla cuál es el origen de las diferentes herïdas emocionales que ella clasifica: la herïda del rechâzo la activa el sentimiento de vacío interno, su origen siempre es el têmor al pánïco, un sentimiento. En la herïda emocional de humïllación su activación es que quien te ama se avêrgüenza de ti o temes que lo haga.

En este punto defiende que habría que hacer cada uno un trabajo de autoconocimiento, ‘qué pienso’, y revisar hábitos, creencias, y todo lo relacionado con la identidad de la persona, que nos cuesta tanto responder. «Es necesario trabajarla para alinear los valores que necesitamos para nuestro bienestar emocional, que es una actitud positiva ante la vida, asumiendo los momentos malos a la vez», remarca Ciara Molina.

Con información de: Europa Press

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