La convivencia entre personas muchas veces supone un auténtico reto para los implicados. La adaptación a otro ser humano con sus manías, costumbres y estilo de vida; es una tarea repleta de desafíos. En otros momentos de la historia, a los 30, la mayoría de personas convivían con otras; ya fuesen estas su familia, amigos, pareja o padres.
Sin embargo, la actualidad, refleja una tendencia muy diferente. Ahora los jóvenes que se encuentran en torno a la treintena experimentan en mayor medida la vida en solitario. Y, aunque muchas personas puedan creer que esto es algo triste, no necesariamente tiene por qué ser así.
Vivimos una época en la que se socializa en exceso. Las redes sociales han ayudado a que las personas estemos más ‘cerca’ cuando se desea y cuando no. Esta gran cantidad de relaciones sociales repercute que en que muchas personas busquen una vida más alejada. Además, existen una serie de factores sociales y culturales que favorecen a esta vida en solitario entre los treintañeros.
Una de las cosas que es importante dejar claras es que vivir solo no implica necesariamente estarlo o sentirse en soledad. Sin embargo, en muchas ocasiones, pasar tanto tiempo contigo mismo puede acarrear una serie de consecuencias que debemos meditar y asimilar para poder prevenir.
La soledad puede traer consigo varias consecuencias psicológicas. Algunos ejemplos pueden ser la ansïedad, la ansïedad social y la dêpresión. Estar constantemente contigo mismo y sin relacionarte con otros semejantes, puede hacer que entres en un círculo vicïoso del que no puedas salir.
Con información de: ABC









