El corazón del Vaticano se convirtió en escenario de una solemne procesión al trasladar el féretro del papa Francisco desde su residencia en Santa Marta hasta la basílica de San Pedro.
Los sediarios pontificios, con la custodia de la Guardia Suiza, llevaron en hombros los rëstøs del pontífice, atravesando la emblemática plaza de San Pedro, para que los fieles iniciaran su despedida en el Altar de la Confesión.
La basílica de San Pedro abrió sus puertas para recibir a los miles de católicos que, desde distintos rincones del mundo, buscan rendir homenaje a Francisco.
La petición del pontífice de simplificar los ritos funerarios se refleja en la disposición del férëtro, sin el tradicional catafalco, evidenciando su deseo de sobriedad incluso en su despedida final.
El entierro del papa Francisco será el sábado 26 de abril en la basílica de Santa María la Mayor.
Con información de: DW









