La infancia es aquella etapa donde se comienza a desarrollar la personalidad y las relaciones con las personas que nos rodean, especialmente con los más cercanos. Entre estas interacciones, la que se tiene con los padres juega un papel fundamental.

Según diversos estudios, ciertos patrones de crianza y comportamientos parentales pueden generar desconexión emocional, rechazo o faltas de respeto hacia los progenitores en la edad adulta.

Una investigación de la Escuela de Psicología-Psiquiatría de Estados Unidos ha descubierto que la inestabilidad en la crianza es uno de los factores más destacados. Es decir, cuando los límites y las reglas cambian constantemente, los menores pueden experimentar confusión e inseguridad.

Esta falta de estabilidad dificulta que los nïños puedan desarrollar un sentido claro de lo que se espera de ellos, por lo que es más probable encontrarse con conductas erróneas cuando crezcan. Así, en la adultez, esta inestabilidad puede derivar en faltas de respeto y comunicación con los padres.

Experiencias como: falta de reconocimiento, incoherencia en las normas, validación de las emociones infantiles, críticas excesivas, falta de tiempo de calidad, sobreprotección, falta de empatía. Según una investigación de la Universidad de Quebec, la falta de conexión emocional puede provocar heridas, que si no son curadas a tiempo, desembocan en distancia, frialdad y desprecio.

Con información de: El Huff Post

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