En el Día Mundial del Paludismö o Malariä se celebra cada 25 de abril y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace un llamamiento a redoblar los esfuerzos en todos los niveles, desde la política mundial hasta la acción comunitaria, para acelerar el progreso hacia la eliminación del paludismö.
A fines de la década de 1990, los líderes mundiales sentaron las bases para un progreso notable en el control mundial de la malariä, incluida la prevención de más de 2 mil millones de casos de malariä y casi 13 millones de muertës desde el año 2000.
Hasta la fecha, la OMS ha certificado a 45 países y un territorio como libres de malariä, y muchos países con una baja carga de malaria siguen avanzando a paso firme hacia el objetivo de eliminación. De los 83 países restantes donde la malaria es endémica, 25 notificaron menos de 10 casos de la enfermedad en 2023.
Sin embargo, como lo ha demostrado la historia, estos avances son frágiles.
“La historia de la malariä nos enseña una dura lección: cuando desviamos nuestra atención, la enfermedad resurge, afectando con mayor intensidad a los más vulnerables”, declaró el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. “Pero esta misma historia también nos muestra lo que es posible: con un firme compromiso político, una inversión sostenida, acción multisectorial y participación comunitaria, la malaria puede ser derrotada”.
En el Día Mundial del Paludismö, Malí se unirá a otros 19 países africanos en la introducción de vacunas contra la malariä, un paso vital para proteger a los niños pequeños de una de las enfermedadës más mortalës del continente. Se espera que la distribución a gran escala de vacunas contra la malaria en África salve la vida de decenas de miles de niños cada año.
Mientras tanto, el uso generalizado de una nueva generación de mosquiteros tratados con insecticidas está destinado a reducir la carga de la enfermedäd. Según el último Informe Mundial sobre la Maläria , estos nuevos mosquiteros —que tienen un mayor impacto contra la maläria que los mosquiteros estándar solo con piretroides— representaron casi el 80 % de todos los mosquiteros distribuidos en África subsahariana en 2023, frente al 59 % del año anterior.
En muchas zonas, el progreso se ha visto obstaculizado por la fragilidad de los sistemas de salud y las crecientes amenäzas, como la resistencia a los medicamentos y a los insecticidas. Muchos grupos en riesgo siguen sin acceder a los servicios que necesitan para prevenir, detectar y tratar la malaria. El cambio climático, los conflictös, la pobreza y el desplazamiento de población agravan estos desafíos.
La OMS advirtió recientemente que los recortes de financiación para 2025 podrían obstaculizar aún más el progreso en muchos países endémicos, poniendo en riesgo millones de vidas adicionales. De las 64 oficinas de país de la OMS en países endémicos de malariä que participaron en un reciente balance de la OMS , más de la mitad reportaron interrupciones moderadas o gravës en los servicios de malariä.
Con información de la Web de la Salud









