Un atâque cardíaco o infarto se produce por el bloqueo de una de las arterias coronarias que transportan sângre y oxígeno al corazón, lo que hace que las células de este acaben murïendo. La causa principal de este bloqueo suele ser la acumulación de placa por colesterol.
Una de las claves para evitar el fallecïmiento radica en la necesidad de actuar de forma urgente en cuanto se identifican los primeros síntomas, tales como dolor en una parte del cuerpo o dôlor que irradia hacia los brazos, el hombre, la mandíbula o la espalda. Si bien, existe una enfermëdad que tiene unos síntomas muy similares a los del infârto, por lo que habitualmente suelen confundirse y provocar un gran têmor entre las personas que lo sufrên.
Este es el caso de la costocondritis o síndrome costoesternal, el cual se da por la inflamación del cartílago costal que une el esternón con las costillas. Si bien, las causas de esta afección no siempre son conocidos, aunque las más frecuentes son lesiones o golpes en el pecho, esfuerzos excesivos, artritis, infecciones en el sistema respiratorio o por un esfuerzo desmedido al toser.
El dolor de la costocondritis, aunque puede darse, no es habitual que se extienda más allá del pecho y suele intensificarse con el movimiento. Una forma de comprobar si se trata de esta es que cuando se ejerce presión en el tórax o el esternón, se experimenta un dolor mucho más intenso.
La costocondritis suele desaparecer por sí sola, aunque el dolor puede manifestarse durante una o varias semanas, por lo que si las molestias persisten en el tiempo probablemente sea necesaria la medicación. Además, los efectos de esta afección pueden paliarse gracias a estiramientos de los músculos del pecho o estimulación nerviosa transcutánea.
Con información de: ABC









