Quedarse en blanco o dejar de pensar es una experiencia muy común. Mientras estamos despiertos, nuestros pensamientos abarcan contenidos muy diversos y no dejan de fluir. Sin embargo, hay momentos en los que, al menos aparentemente, nuestra mente se vacía totalmente. Un equipo de neurocientíficos y filósofos recopila lo que se sabe sobre este fenómeno.

Los investigadores advierten: “Aún no está claro qué significan estos espacios en blanco”. En cualquier caso, es algo que se ha investigado de forma bastante profusa y son muchas las pistas que permiten hacer una aproximación bastante certera, aunque aún queden algunos misterios por desvelar.

Las principales conclusiones a las que han llegado los autores de la revisión sobre el significado de quedarse en blanco o poner la mente en blanco: guardan relación con la atención, la memoria y el cese del diálogo interno, entre otras cuestiones. Los momentos en los que nos quedamos en blanco tienden a ocurrir al finalizar tareas que requieren una atención prolongada y sostenida, como los exámenes, así como en situaciones de falta de sueño o tras practicar ejercicio físico intenso, pero también se pueden considerar un estado típico de la vigilia.

Con información de: Diario UNO

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