El Gobierno de China anunció que a comienzos de mayo se retomará la construcción del Goldin Finance 117 después de haber parado sus trabajos hace más de una década, debido a la crisis inmobiliaria que atravesó China tras el 2008 y los problemas financieros de su desarrollador Goldin Properties
Ubicado en Tianjin, una vez culminado será el rascacielos más alto del mundo con una altura de 597 metros, diseñado para resistir fuertes vientos y terremotos, y originalmente estaba destinado a albergar oficinas y un hotel de cinco estrellas.
La reanudación de este proyecto, junto con otros como la Torre Greenland en Chengdu, refleja los esfuerzos del gobierno chino para estabilizar el mercado inmobiliario, los expertos creen que completar estos puede aumentar la confianza pública y mejorar la imagen de la ciudad, aunque es posible que estos rascacielos no sean las inversiones económicamente más eficientes.
Si bien el Gobierno reconoce los beneficios potenciales de estos proyectos, existe un consenso de que China probablemente cambiará hacia políticas inmobiliarias más prácticas y sostenibles.
Con información de: AP









