En el estado Táchira, al suroeste de Venezuela, un fenómeno inesperado ha transformado por completo el paisaje: la iglesia de San Isidro Labrador, oculta bajo las aguas del embalse Uribante-Caparo, ha emergido por completo y ahora cautiva a los viajeros con su presencia fantasmagórica y majestuosa.
Donde antes solo se asomaba una torre en épocas de sequía, hoy se alza la estructura entera, expuesta tras una fuerte reducción del nivel del agua, vinculada al cambio climático. Lejos de ser una ruina olvidada, esta iglesia es un nuevo punto de interés turístico en los Andes venezolanos.
Su arquitectura colonial, en contraste con el terreno agrietado y la vastedad del embalse seco, ofrece una experiencia única, una mezcla de historia, belleza natural y reflexión ambiental que ningún amante del turismo alternativo debería perderse.




Con información de: Noticias 24 horas









