Aunque coloquialmente se habla de “joroba”, el término médico para referirse a una espalda curvada es cifosis. Cuando la curvatura supera lo que se considera normal (más de 40 grados), hablamos de hipercifosis. En casos especialmente gräves puede provocar dôlor, movilidad y función física reducida o una menor calidad de vida.
Una columna vertebral sana tiene una forma alargada en S, por lo que una curvatura en la parte superior es completamente normal. Sin embargo, cuando dicha curvatura se exagera y se vuelve fija, impidiendo que la espalda se mantenga recta, puede estar alertando de un problema.
Una causa común de ese cambio en la forma de la espalda es la mala postura. De hecho, es relativamente habitual que se produzca cifosis postural a partir de desequilibrios musculares, sobre todo en personas jóvenes que pasan muchas horas encorvadas en una silla, sobre un escritorio o mirando hacia abajo al teléfono. Por fortuna, este tipo de curvatura de la espalda suele revertir con ejercicios adecuados, estiramientos y conciencia de la postura.
En personas mayores, la cifosis o hipercifosis suele aparecer como consecuencia del desgaste de la columna vertebral, sobre todo cuando, como consecuencia de la osteoporosis una enfermëdad que hace que los huesos se vuelvan más frágiles con la edad, las vértebras de la columna vertebral se agrietan y se facturan. En estos casos, el origen no hay que buscarlo en una mala postura, sino en un cambio estructural en la columna vertebral.
La mejor manera de prevenir la curvatura de la espalda es mantener los huesos fuertes, los músculos activos y la postura correcta. Esto implica: dar prioridad a los movimientos de extensión, es decir, los que consisten en enderezar o levantar la columna vertebral y echar los hombros hacia atrás.
Con información de: Mayo Clinic









