El chorizo y la morcilla, como bien todos sabemos, son ingredientes típicos de las barbacoas y combinan a la perfección con otra serie de alimentos como la panceta, el secreto de cerdo o las chuletas. Por lo general, aportan un sabor diferente y único que es ideal para disfrutar de un rato con familiares o amigos.
«Las carnes rojas, o aquellas preparaciones que tienen sangre como un ingrediente, como es el caso de las morcillas y los chorizos, son las que más hierro aportan», ha señalado de manera contundente el dietista y nutricionista Luis A. Zamora en ‘El método Z para comer bien’.
Ahora bien, a su juicio, por la cantidad y el tipo de grasa que contienen así como por ser carnes procesadas en el caso de la morcilla y el chorizo no son alimentos que se puedan consumir de de manera frecuente. Ni siquiera «deben tener presencia semanal en nuestra alimentación».
Ante este panorama, el especialista ha hecho hincapié en conceder el espacio justo a este tipo de alimentos, reduciendo a 1-2 raciones de carne roja y/o procesadas al mes, y recomendando el consumo del resto de carnes blancas (pollo, conejo, pavo) entre 3 y 4 veces a la semana como mucho.
Un consumo excesivo de carnes rojas se ha asociado con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, un aumento del colesterol, gota y algunos tipos de cáncer, por lo que los expertos recomiendan un consumo moderado, tal y como venimos señalando, y siempre en el marco de una dieta equilibrada y variada.
Con información de: El Tiempo









