Kim Kardashian testificó este martes en el tribunal de París cönträ los acüsadøs del røbõ a mano armada que süfrïó en 2016, donde le fueron sustraídas joyas por más de 10 millones de dólares, incluido su anillo de compromiso que le dió su entonces esposo Kanye West.
Durante su declaración, recordó entre lágrimas cómo fue atâdä y encâñønâdã en su hotel por hombres disfrazados de policías, cuando tëmió por su vïdã y grïtó desesperada: “¡Tengo bëbés, necesito vivir!”, pensando que sería asęsïnâda y que su hermana Kourtney hallaría su cüęrpo sin vïdã.
Los acüsadøs, conocidos como los “Abuelos Ladrønes”, enfrëntan cärgos grâvęs. Uno de ellos confesó y expresó remordïmiento en una carta mientras estaba en prisión. El juicio sigue su curso y se espera que concluya a finales de mayo.
Con información de: BBC









