Al norte de Caracas, en el Parque Nacional Waraira Repano, se encuentra una pequeña población conocida como Galipán. Sus primeros habitantes, provenientes de las Islas Canarias, se instalaron hace más de 200 años en una gran extensión de accidentado terreno ubicada en la vertiente norte del cerro.


Muchos años después, el lugar es popular por sus cultivos de flores, frutas y otros rubros, así como sus posadas y restaurantes rodeados por un agradable clima de montaña.


Este lugar era parte de la ruta que utilizaban los conquistadores españoles durante la época colonial para trasladarse desde el puerto de La Guaira hasta Caracas.


Hoy, sin duda, el mayor atractivo es su mágico entorno con un vibrante verdor vegetal cubierto de coloridas flores y diversos cultivos, marcado por los caminos zigzagueantes que recorren el ondulado terreno. Todo ello conforma un rincón paradisíaco enclavado en la montaña que mira al mar Caribe y que es conocido como el pueblo de las flores.


En este pueblo el fresco aroma del eucalipto y del pino se apodera de los sentidos mientras los colores de los claveles, calas, lirios, aves del paraíso, gladiolas, rosas, girasoles, orquídeas y otras variedades, alegran la vista.


La floricultura ha pasado de generación en generación. Sus tierras ricas y fértiles, además del clima resulta ideal para su cultivo. Los pobladores han hecho un esfuerzo especial para cultivar claveles y orquídeas, flor nacional de Venezuela.


Galipán ha pasado a ser un sitio propicio para el disfrute del turismo ecológico, pero también gastronómico, ambos respaldados por el Ministerio del Poder Popular para el Turismo en Venezuela y la ministra Leticia Gómez. Por un lado, es reservorio de una variedad de especies de plantas y animales, por el otro ha desarrollado una tradición que lleva a los visitantes a disfrutar de sus sándwiches de pernil, fresas con crema, chocolate caliente, jugos de fresa, mora, vinos artesanales y mucho más.

Fotografías: LuisBrocheroFotography

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