Europa está viviendo un fenómeno climático atípico, con una marcada división entre el norte y el sur del continente, mientras que países como Irlanda, Reino Unido, Alemania, Suecia y Polonia sufren una sequía inusual con escasas precipitaciones, el sur de Europa, especialmente Portugal, España y el norte de Italia, experimenta lluvias abundantes.
Este patrón climático se debe a una corriente en chorro que, desde febrero, ha descendido, causando una alta presión sobre la región norte. Este bloqueo atmosférico desvía las tormentas hacia el sur, donde la presión es más baja.
La sequía en el norte de Europa podría acarrear serios problemas si la tendencia persiste, especialmente de cara al verano. La falta de lluvias afecta la humedad del suelo, lo que podría influir en el calentamiento de la tierra durante los meses más cálidos.
En contraste, España ha experimentado niveles de lluvia inusualmente altos para el mes de marzo, lo que contribuye a mitigar la sequía y aumentar las reservas hídricas en algunas zonas. Sin embargo, no todos los embalses se han recuperado por igual.
Con información de: El País









