Por primera vez, el telescopio espacial James Webb confirmó la presencia de hielo de agua cristalino en un disco de escombros que orbita una estrella similar al sol, ubicada a 155 años luz de la Tierra, un hallazgo sin precedentes que proporciona información valiosa sobre la formación de sistemas planetarios y ofrece similitudes con nuestro propio sistema solar primitivo.

Los investigadores utilizaron el espectrógrafo de infrarrojo cercano (NIRSpec) del Webb para detectar las diminutas partículas de hielo de agua liberadas por las colisiones en el disco de escombros. Este descubrimiento confirma la presencia de hielo de agua en un sistema estelar joven y abre nuevas vías para estudiar la evolución de los sistemas planetarios.

La astrónoma Noemí Pinilla-Alonso, junto con otros científicos, destaca la importancia de este hallazgo para comprender cómo se entregan los materiales helados a los planetas terrestres en formación. El agua congelada juega un papel crucial en la formación planetaria, y este descubrimiento marca un hito en la astronomía.

Este descubrimiento, publicado en la revista Nature, representa un avance significativo en nuestra comprensión de los sistemas estelares jóvenes y la presencia de agua en el universo.

Con información de: El Mundo

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