Nuestro intêstino alberga más de 100 millones de células nerviosas y es responsable de producir el 95% de la serotonina, un neurotransmisor relacionado con el bienestar. Esto demuestra cómo nuestro intêstino y cerebro están conectados y se influyen mutuamente: probablemente hayas tenido una corazonada, sentido náusêas antes de una reunión importante o te hayas irritado durante un período de estreñimiento.

Estos dos órganos están conectados de maneras diferentes, explica la doctora Saliha Mahmood Ahmed, gastroenteróloga y portavoz de investigación intestinal del Reino Unido.

Esta es una relación bidireccional. Es decir, el cerebro influye en el intestino, pero el intestino también influye en el cerebro. «Existe evidencia, tanto en estudios con animales como en algunas investigaciones con humanos, de que pueden surgir problemas que comienzan en el intestino y que pueden causar ansïedad o deprêsión.

Sin embargo, los expertos afirman que existen algunas intervenciones generales que se consideran beneficiosas para la salud intestinal. Llevar una dieta variada y equilibrada, por ejemplo, es un buen comienzo. También se deben fomentar los probióticos o alimentos que contienen ciertos tipos de bacterias beneficiosas para el sistema digestivo, como los yogures naturales y los prebióticos, es decir, ingredientes ricos en fibra que nutren la microbiota, como las frutas y las verduras.

Con información de: Vida y salud

¿Qué opinas de esto?