Esa repentina sacudida que te despierta en medio de la noche, la vívida sensación de estar cayendo al vacío… ¿quién no ha experimentado alguna vez este inquietante sueño? Aunque pueda parecer un presagio o un mensaje oculto, la ciencia ofrece una explicación fascinante y menos esotérica detrás de este fenómeno onírico tan común.
Según explicó a ABC News, el psicólogo Rainer Schoenhammer, de la Universidad Burg Giebichenstein Halle en Alemania, no todos los sueños son manifestaciones de deseos reprimidos o impulsos subconscientes.
En particular, los sensación de caída, que suele ser perturbadora, puede estar vinculada a procesos neurológicos específicos que ocurren durante las fases del sueño, como el sueño REM (movimiento ocular rápido).
Este estado, conocido como “sueño paradójico”, se caracteriza por una actividad cerebral intensa combinada con una parálisis muscular casi total, excepto por el movimiento de los ojos.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos, el sueño se divide en ciclos de sueño REM y no REM.
Durante las primeras etapas no REM, las ondas cerebrales, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la respiración disminuyen progresivamente.
Sin embargo, al entrar en la fase REM, aproximadamente 90 minutos después de quedarse dormido, la actividad cerebral aumenta hasta niveles cercanos a los de la vigilia, mientras que la respiración se vuelve más rápida e irregular.
Este ciclo se repite varias veces durante la noche, con periodos REM más largos hacia la madrugada. Aunque los sueños suelen asociarse con el sueño REM, también pueden ocurrir en las fases no REM, lo que demuestra la complejidad de los procesos oníricos.
El puente de Varolio, una estructura ubicada en el tronco encefálico, desempeña un papel crucial en la generación de sueños. Esta región contiene neuronas que regulan tanto el sueño como la vigilia, además de recibir señales del sistema vestibular, responsable del equilibrio y la orientación espacial.
Cuando estas neuronas comienzan a activarse al final del sueño REM, pueden generar sensaciones como la de estar flotando, cayendo o volando.
Estas percepciones, combinadas con la parálisis muscular característica del sueño REM, pueden dar lugar a sueños en los que el individuo siente que está cayendo rápidamente, despertándose justo antes de “impactar” en el suelo.
Por otro lado, la interpretación de los sueños de caída varía según el contexto y las emociones asociadas. Según contó a Today, la psicóloga y autora Athena Laz, pueden simbolizar sentimientos de pérdida de control, inseguridad o ansiedad en la vida cotidiana.
Por ejemplo, soñar con caer de un acantilado podría reflejar una falta de confianza o una sensación de vulnerabilidad frente a situaciones externas.
Por otro lado, una caída controlada, como un salto en paracaídas, podría interpretarse como un acto de liberación o superación de obstáculos emocionales.
El fenómeno conocido como “sacudidas hípnicas” también está relacionado con los sueños de caída. Estas contracciones musculares involuntarias ocurren al inicio del sueño y afectan a entre el 60% y el 70% de las personas.
Aunque su causa exacta no está clara, estas sacudidas pueden coincidir con sueños de caída, creando una experiencia que a menudo despierta al soñador de forma abrupta.
Según Healthline, este tipo de despertar puede aumentar la probabilidad de recordar el sueño, aunque no implica ningún peligro físico.
Desde una perspectiva neurocientífica, los sueños son un reflejo de la actividad cerebral mientras se duerme. Investigaciones del Instituto Nacional de Salud (NIH) han demostrado que los sueños son experiencias conscientes generadas por el cerebro, desconectadas del entorno externo.
Los sueños de caída también pueden estar influenciados por factores químicos. El profesor Schoenhammer afirmó en diálogo con ABC News, que los niveles de serotonina, un neurotransmisor asociado con la felicidad, alcanzan su punto más bajo entre la medianoche y las primeras horas de la mañana, coincidiendo con los periodos más largos de sueño REM.
Esta disminución podría contribuir a que los sueños típicos, incluidos los de caída, sean más propensos a tener un tono negativo.
Con información de: El Aragueño









