Kakó Parú es el nombre que le dio el pueblo Pemón y Quebrada de Jaspe, la denominación con la que se conoce, popularmente, este hermoso y mágico lugar de la Gran Sabana en el estado Bolívar.


Localizada en el sector Oriental del Parque Nacional Canaima, la Quebrada de Jaspe es uno de los 47 atractivos que alberga esta extraordinaria área protegida de 30.000 km2 (3.000.000 ha), Patrimonio de la Humanidad desde 1994, año de su declaratoria como Bien Natural por parte de Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).


Es un sitio de gran significación ancestral para el pueblo Pemón porque allí reposan la Abuela Kueka y el Abuelo Kako, dos piedras de jaspe sagradas que, de acuerdo a la cosmogonía de esta comunidad indígena, son miembros originarios de la tribu, seres vivientes, protectores, espíritus tutelares que representan un lugar seguro para su prosperidad y el equilibrio natural.


Rodeada por un bosque de galería, el rojo intenso de su lecho rocoso de origen volcánico y las pequeñas caídas de agua fría y cristalina en distintos niveles, hacen de Kakó Parú o Quebrada de Jaspe uno de los lugares que deben incluirse en la lista cuando vamos a visitar el Parque Nacional Canaima.


Es un espacio, de 300 metros de longuitud, perfecto para relajarse, darse un baño y compartir con la familia y los amigos, mientras disfrutamos de las maravillas que nos regala la naturaleza. Sin bien hay otros saltos o caídas de agua en la Gran Sabana, sector Oriental del parque, más grandes como Kamá Merú o Salto Kamá y Arapán Merú o Quebrada Pacheco, por ejemplo, lo que más atrae a los visitantes de la Quebrada Jaspe es un fascinante espectáculo que se produce cuando el sol incide directamente sobre las rocas que conforman el lecho de este cause de agua, transformándolo a la vista en un rojo brillante.


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Fotografías de: Chaltours
Noticias 24hrs
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