La ingesta diaria de magnesio antes de acostarse se revela como una estrategia prometedora para mejorar la calidad de vida, especialmente para aquellas personas que experimentan deficiencias de este mineral esencial.

Investigaciones recientes destacan cómo el magnesio contribuye significativamente a la relajación muscular y a la optimización de los procesos neuroquímicos que inducen el sueño, posicionándolo como un aliado natural para un descanso reparador.

Uno de los impactos más notables del magnesio es su capacidad para inducir un sueño más profundo y reparador, por lo que al favorecer la relajación muscular, este mineral ayuda a aliviar tensiones y espasmos nocturnos, como el síndrome de piernas inquietas.

Simultáneamente, estimula la producción de neurotransmisores clave, como el GABA, que actúan como un tranquilizante natural para el sistema nervioso, facilitando un estado mental de calma y serenidad antes de conciliar el sueño.

Más allá del sueño, el magnesio ofrece beneficios integrales que abarcan la salud mental y cardiovascular. Su rol en la regulación de la actividad del sistema nervioso se traduce en una reducción significativa del estrés y la ansiedad, promoviendo una disposición más tranquila y equilibrada.

A nivel cardiovascular, el magnesio contribuye a la relajación de los vasos sanguíneos, lo que ayuda a mantener una presión arterial saludable durante las horas de descanso, un factor crucial para la prevención de enfermedades cardíacas.

Con información de: La Razón

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