Parece que los colegios son los únicos encargados de educar. Que son los maestros y profesores los que tienen la única responsabilidad de formar a los nïños y convertirlos en personas “de bien”. Sin embargo, la primera educación que se aprende es la de casa.

El hogar tiene una influencia fundamental en la educación de los nïños, ya que es el primer entorno en el que se desarrollan las habilidades sociales, emocionales e intelectuales. La interacción con nuestros padres y hermanos, y cómo se desenvuelven ellos en otras relaciones sociales, influye directamente en nuestra percepción del mundo y cómo nos desenvolvemos en él.

En este sentido, hay 7 frases que identifican a las personas con muy buena educación y que, fundamentalmente, se aprenden en el hogar y del comportamiento de los padres o cuidadores, aunque puedan pasar desapercibidas:

“Por favor” y “gracias”: denotan respeto y gratitud, dos cualidades básicas para una comunicación respetuosa. “Perdón si te hice sentir mal”: refleja empatía y responsabilidad. Denota madurez emocional. “¿Qué opinas tú?”: además de respeto, muestra interés por el otro. También mostramos que respetamos y escuchamos las perspectivas de los otros. “Tienes razón, no lo había pensado así”: muestra empatía y humildad. Esto fortalece las relaciones.

“No estoy de acuerdo, pero respeto tu opinión”: refleja respeto y tolerancia. “Gracias por tu tiempo”: de nuevo, denota gratitud y reconocimiento por el tiempo y el esfuerzo del otro. “Entiendo cómo te sientes”: muestra empatía y apoyo. Indica que somos capaces de ponernos en el lugar del otro y de tratar de entender sus emociones.

Con información de: Onda Cero

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