El aumento de la expectativa de vida ha transformado el panorama global de la salud. Expertos hacen hincapié en la necesidad de pensar un enfoque integral que combine prevencïón, diagnóstico temprano y medidas para preservar la salud física y cognitiva a lo largo del tiempo.
Los preceptos enfocados en la buena alimentación, el descanso y el ejercicio físico, son hoy el tridente que la medicina recomienda, a esta altura, como parte del ABC de la longevidad. “Me he vuelto realmente bueno para no morir”, dijo Brian Johnson, un millonario estadounidense que se hizo famoso hoy ya es un especie de influencer de la longevidad, por llevar un particular estilo de vida donde es monitoreado por 30 médicos para reducir su edad biológica.
Entre otros aspectos, Olshansky destacó que extender la vida humana únicamente para reducir enfêrmêdades podría ser contraproducente si los años adicionales no son saludables. El estudio también subrayó que la medicina y la ciencia aún tienen el potencial de mejorar la calidad de vida en edades avanzadas, con beneficios significativos para el bienestar de las personas mayores.
El informe también resalta la importancia de mantener una vida activa, tanto física como mentalmente, para reducir significativamente el riesgo de desarrollar enfêrmêdades neurodegenerativas. Esta recomendación resalta la necesidad de un enfoque integral de salud que considere tanto los aspectos físicos como los mentales del bienestar.
El especialista concluyó con una reflexión poderosa: “La vejez no se enfrenta con miedo, se transita con preparación. Y esa preparación comienza mucho antes, en cada decisión cotidiana, en cada elección que nos conecta con otros, con nuestro cuerpo y con nuestras ganas de seguir viviendo, no solo más, sino mejor”.
Con información de: ATB









