Un estudio reciente, destaca que la velocidad al caminar no es solo un indicador de condición física, sino también un revelador significativo de la edad cerebral y la salud general. La investigación sugiere que las personas que caminan más lento tienden a presentar cerebros de menor tamaño y diferencias en estructuras cerebrales cruciales. Más allá de la cognición, la velocidad de la marcha puede predecir la probabilidad de hospitalización, infartos e incluso la mortalidad, ofreciendo una visión integral del bienestar de un individuo.

Una disminución notable en la velocidad habitual al caminar, podría ser una señal de alerta de un problema subyacente serio. Medir la velocidad de la marcha es sencillo y accesible; se puede realizar con un cronómetro y una distancia definida, como en la prueba de velocidad de marcha de 10 metros. Alternativamente, aplicaciones de fitness como Walkmeter y Google Fit utilizan el GPS para calcular la velocidad de manera precisa, facilitando el seguimiento personal de este indicador vital.

Existen datos promedio de velocidad de la marcha que varían según la edad. Por ejemplo, en el rango de 40 a 49 años, la velocidad promedio es de 1.39 m/s para mujeres y 1.43 m/s para hombres. Con el paso de los años, esta velocidad tiende a disminuir; en la década de los 80, las medias bajan a aproximadamente 0.94 m/s para mujeres y 0.97 m/s para hombres, lo que refleja un proceso natural de envejecimiento.

Con información de: BBC Mundo

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