El orégano, como bien todos sabemos, es una planta aromática de la familia de las lamiáceas. Su popularidad se debe a las características como especia, condimento y sus propiedades medicinales. Ahora bien, es mucho más que algo que usamos en la cocina para dar sabor a nuestros platos.
De hecho, también puede aportar numerosos beneficios si la tomas en forma de infusión. De nombre científico Origanum vulgare, que significa «la alegría de la montaña», cabe destacar que proviene de la zona mediterránea, extendiéndose por toda Europa y Asia Central.
Al parecer, se trata de una hierba que posee una gran capacidad antioxidante y antimicrobiana: contiene terpenoides, que destacan por todas sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias que reducen el dôlor de rodilla y espalda. Asimismo, es muy rico en antioxidantes y estimula la producción de colágeno, una proteína determinante para la salud de articulaciones y músculos.
Según recoge la Fundación Española de Nutrición (FEN), ofrece al organismo nutrientes y sustancias como proteínas, hierro, calcio, potasio, magnesio, zinc, fósforo, niacina, vitamina A, timol y carvacrol. Además de ser rico en sustancias con propiedades analgésicas que contribuyen a disminuir las sensaciones de molestia, aliviando dolores en determinadas partes del cuerpo.
Los expertos en salud recomiendan no consumir esta hierba a las personas susceptibles a desarrollar alergias a cualquiera de las plantas de la familia de las lamiáceas, entre las cuales se encuentra el orégano. Puedes consumirla en las comidas o como infusión caliente.
Con información de: Ámbito









