Un estudio destacado en la publicación Annals of Behavioural Medicine reveló que el ejercicio regular puede no solo aumentar la velocidad de procesamiento cognitivo a corto plazo, sino también disminuir la edad cognitiva en hasta cuatro años, una revelación hecha por medios internacionales.

Esta evidencia genera un interrogante fundamental: ¿cuánta actividad física es necesaria para potenciar la salud mental?

Chema González de Echávarri Gómez, neurólogo responsable de la Unidad de Demencias del Hospital Joan XXIII de Tarragona e investigador de la Fundación Pasqual Maragall de Barcelona, enfatiza que «el ejercicio físico es uno de los pilares de la neuroprevención, pues no solo es importante para la salud cardiorrespiratoria o muscular, sino también para la salud cerebral y mental».

El especialista subraya la importancia del entrenamiento de fuerza: “es importante el ejercicio de fuerza e hipertrofia. Una intensidad elevada va a estimular la masa muscular, que es un tejido endocrino que va a secretar un montón de sustancias al torrente sanguíneo pro rejuvenecedoras”.

Además, agrega que diversas investigaciones sugieren que la actividad física favorece la neurogénesis, el proceso encargado de la generación de nuevas neuronas.No obstante, los beneficios óptimos están intrínsecamente ligados a la cantidad y la intensidad del ejercicio que una persona pueda realizar.

González de Echávarri Gómez precisa que una intensidad moderada se sitúa «entre el 65% y el 75% de tu frecuencia cardíaca máxima, lo que a efectos prácticos es caminar o correr hasta la velocidad en que empieza a faltarnos el aliento para hablar, sin pasar de ahí».

Por su parte, José Luis Trejo, neurocientífico y director del Grupo de Estilo de Vida y Cognición en el Instituto Cajal de Madrid, puntualiza que la cantidad adecuada de ejercicio «depende de la edad y forma física de la persona, de su historial previo de ejercicio físico y de su dieta».

Un reciente estudio de la Universidad Normal de Hangzhou (China), bajo la dirección del profesor Chenjie Xu, especialista en Salud Pública, arrojó una conclusión significativa sobre la correlación entre el ejercicio y la edad cerebral: «no es lineal, sino que tiene forma de U, de modo que tanto la inactividad como el ejercicio excesivo se asocian con un envejecimiento cerebral acelerado».

En contraste, la práctica moderada de ejercicios, tanto de intensidad moderada como vigorosa, demuestra un efecto neuroprotector, asociándose con un cerebro biológicamente más joven y un rendimiento cognitivo superior.

El profesor Xu concluyó que el estudio «proporciona información útil e indica que más ejercicios no siempre es mejor, sino que la moderación es la clave».

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