Tus ojos trabajan horas extra todos los días: pantallas, luces LED, sol, cansäncio… Pero hay un pequeño aliado silencioso en tu plato que puede cambiar el destino de tu vista: la luteína. No es una nueva moda ni un superalimento exótico. Es un pigmento natural que ya está en muchos de los alimentos y conoces, solo que quizá no le habías prestado atención.
Presente en hojas verdes, yemas de huevo, maíz y pimientos de colores, la luteína se acumula en la retina y actúa como un filtro natural de la luz azul. Pero su verdadero poder está en su capacidad antioxidante: cømbątë los radicales libres que dâñan las células oculares con el tiempo y está siendo investigada por su impåctø en la prevënción de cataratäs y degenëración macular.
El cuerpo no la produce por sí solo, así que toca incluirla en tu alimentación. Y no basta con comer una ensalada: al ser liposoluble, necesita grasas saludables para ser absorbida correctamente. Un chorrito de aceite de oliva o un poco de aguacate pueden marcar la diferencia entre comer bien y realmente nutrir tu vista.
Incorporar más luteína no es solo una cuestión de salud visual, es una inversión silenciosa en calidad de vida a largo plazo.
Con información de: Heraldo









