Guardar bolsas de supermercado en la cocina es una práctica frecuente para muchas personas, quienes suelen hacerlo con la intención de reutilizarlas. La tendencia a almacenar bolsas u otros objetos de uso cotidiano suele estar vinculada a comportamientos como el ahorro extremo o el temor constante a desperdiciar cosas útiles.

De acuerdo con la organizadora profesional de espacios ‘Tamara Calvo’, “el orden, además de lo que supone en términos de limpieza y armonía para el hogar, tiene una lectura relevante a nivel psicológico y es que, podría considerarse un reflejo de lo que ocurre en nuestra mente”.

Las personas que mantienen este tipo de hábitos podrían compartir características relacionadas con la necesidad de controlar lo que tienen y con una fuerte resistencia a perder elementos que consideran valiosos, aunque en realidad no los necesiten en el momento. También hay factores emocionales que intervienen en esta clase de comportamientos. Temores como no contar con lo necesario en el futuro, el apego sentimental a ciertos objetos, o una educación marcada por la idea de escasez pueden estar influyendo.

Las recomendaciones para evitar la acumulación de bolsas en casa pueden ser establecer un límite razonable, revisar con frecuencia el lugar donde se almacenan, darles un uso constante: no guardarlas “por si acaso”. Usarlas para separar residuos, transportar cosas, organizar objetos o incluso para donar artículos. Tener algunas siempre a mano: guardar una o dos bolsas en el auto, en el bolso o cerca de la puerta. Así será más fácil recordar llevarlas cuando se necesiten.

Con información de: OkDiario

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