Brasil asumió formalmente la presidencia pro tempore del Mercado Común del Sur (Mercosur), con un enfoque principal en la revitalización de las negociaciones y la eventual firma del acuerdo comercial con la Unión Europea (UE). Este paso marca un momento crucial para el bloque sudamericano, buscando consolidar su posición en el comercio global y fortalecer los lazos con uno de los mercados más grandes del mundo.
El acuerdo Mercosur-UE, cuya negociación ha abarcado más de dos décadas, representa un movimiento histórico para el comercio internacional. Se espera que, una vez ratificado, elimine aranceles, diversifique las cadenas de suministro y genere nuevas oportunidades económicas para empresas de ambos lados, incluyendo el sector estratégico de energías renovables y combustibles bajos en carbono.
Este pacto también incluye compromisos robustos en sostenibilidad, alineándose con el Acuerdo de París y buscando frenar la deforestación y proteger los derechos laborales.
A pesar del optimismo, el acuerdo enfrenta resistencias significativas, particularmente de países europeos como Francia, debido a preocupaciones sobre el sector agrícola.
No obstante, las autoridades brasileñas han expresado su confianza en superar estas divergencias a través del diálogo, reafirmando que la política comercial es de «doble vía» y busca beneficios mutuos sin perjudicar a los productores locales. La presidencia brasileña de Mercosur no solo busca la conclusión del acuerdo con la UE, sino también reforzar el multilateralismo y consolidar a Brasil como una potencia media con un rol estratégico en la gobernanza global.
Con información de: Globovisión









