En la selva amazónica venezolana, un fenómeno natural único y emocionante espera a los aventureros y amantes de la naturaleza: el Tobogán de la Selva, un atractivo turístico que se erige como un imperdible para aquellos que buscan experiencias inolvidables en uno de los ecosistemas más ricos y biodiversos de todo el país.

El Tobogán de la Selva no es una construcción humana, se trata de una inmensa laja o roca de superficie lisa, pulida a lo largo de miles de años por el constante fluir de una quebrada de agua dulce. Los visitantes tienen la oportunidad de deslizarse por esta resbaladiza roca, cayendo en pozos de agua fresca, rodeados por la majestuosidad de la selva.

La zona es ideal para la observación de aves, la contemplación de la flora local y, para los más intrépidos, la exploración de senderos que revelan los secretos de este vasto pulmón vegetal del mundo. La cultura indígena de la región también añade una dimensión enriquecedora a la visita, con oportunidades para conocer las tradiciones y el modo de vida de las comunidades locales.

Como opción adicional, las personas que visitan este lugar también pueden optar por recorrer sus inmediaciones, lo que permite disfrutar no solo del tobogán y su agua dulce, sino también ver un poco más allá en la selva amazónica y su fauna local.

Si se va entre los meses de diciembre a mayo, si bien se pueden conseguir con la época de lluvias, también es cierto que los ríos y quebradas están en su máximo nivel, por lo que deslizarse en el tobogán se convierte en una aventura más emocionante.

El acceso al Tobogán de la Selva generalmente se realiza a través de tours organizados desde Puerto Ayacucho, la capital del estado Amazonas, lo que garantiza una visita segura y bien planificada. Los operadores turísticos locales están comprometidos con la sostenibilidad y el turismo responsable, buscando minimizar el impacto ambiental y apoyar a las comunidades.

Con información de: Noticias 24 Horas

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