La Laguna de Sinamaica, ubicada en el norte del estado Zulia, emerge como un destino turístico de inigualable belleza y profundo significado cultural. Conocida por su cuerpo de agua, no solo ofrece paisajes impresionantes con extensos canales y manglares, sino que también es el hogar de la milenaria etnia Añú, cuyas viviendas tradicionales, los palafitos, se alzan majestuosamente sobre el agua, creando una postal única en el mundo.

Este paradisíaco rincón zuliano brinda a los visitantes una experiencia auténtica y memorable, con sus dos recorridos en curiara, la embarcación tradicional local, permiten explorar las comunidades flotantes, donde se pueden apreciar escuelas e iglesias construidas sobre pilotes, testimonio de una cultura que vive en armonía con el agua. La pesca artesanal, la recolección de enea para la elaboración de artesanías y la rica gastronomía local, con platos a base de pescado fresco, son solo algunas de las actividades que sumergen al turista en la vida cotidiana de los «hombres y mujeres de agua».

La Laguna de Sinamaica, no es solo un espectáculo visual, es un «lugar mágico» donde, según la historia, el origen del nombre de Venezuela se entrelaza con la admiración de los exploradores por sus pintorescas construcciones sobre el agua. Este patrimonio histórico y natural, unido a la calidez de su gente, convierte a Sinamaica en un referente del turismo sostenible y cultural en el país, ofreciendo una conexión profunda con sus raíces.

Entre sus actividades más destacadas para realizar en la visita a la laguna, se recomiendan los recorridos en curiara, con los que se pueden adentrar en los canales, así como explorar más de cerca los palafitos, aprender de las costumbres de la etnia Añú y disfrutar de la naturaleza que emergen en este icónico rincón de Venezuela.

Con información de: Noticias 24 Horas

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