Organizaciones no gubernamentales han emitido un llamado urgente a Brasil, anfitrión de la próxima conferencia climática COP30 en Belém, para que involucre activamente a la filantropía y al sector privado en la financiación de la protección de la selva amazónica.
La solicitud se intensifica al considerar que la protección anual de la Amazonía requiere aproximadamente 7 mil millones de dólares, una cifra que contrasta drásticamente con los 5.81 mil millones movilizados entre 2013 y 2022. Ocho destacadas organizaciones ambientales, incluyendo The Nature Conservancy y Conservation International, han enviado una carta a la presidencia de la COP, instando a compromisos ‘específicos’ para cerrar esta brecha financiera.
Este llamado se alinea con el compromiso de la COP29, donde las naciones desarrolladas prometieron aumentar el gasto en acción climática en países en desarrollo a 300 mil millones de dólares anuales para 2035. Se ha sugerido que algunas de estas naciones podrían unirse a una coalición de donantes del sector privado para anunciar apoyo financiero en la COP30.
Marina Silva, Ministra de Medio Ambiente de Brasil, expresó su expectativa de “medidas concretas en relación con el financiamiento”, a pesar de la complejidad del contexto geopolítico actual.
Para asegurar la financiación necesaria y salvaguardar la Amazonía, las organizaciones han propuesto soluciones innovadoras. Estas incluyen la reorientación de subsidios e incentivos agrícolas hacia la protección ambiental y la replicación de modelos exitosos como los canjes de deuda por conservación, que ya han sido implementados en países como Belice, Gabón y Ecuador.
Con información de: EFE









