Con la llegada del verano, todos pensamos en proteger nuestra piel del sol pero, ¿y nuestros ojos? La radiación ultravioleta (UV) no sólo quema, sino que también puede provocar daños silenciosos pero graves en la córnea, en el cristalino, e incluso en la retina. El rïesgo es aún mayor en nïños, en las personas mayores, o en quienes pasan mucho tiempo al aire libre. Cataratas, queratitis, o daños en la visión son sólo algunas de las consecuencias.

El doctor Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, y miembro de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO). Subraya que estar bajo el sol sin la protección adecuada puede tener consecuencias negativas, tanto a corto como a largo plazo. «Sin embargo, en muchas ocasiones, nos olvidamos de la protección ocular, y los rayos ultravioleta (UV), en particular los tipos UVA y UVB (onda corta y onda media, respectivamente), atraviesan los tejidos del ojo y pueden causar daños en la córnea, en el cristalino, y hasta en la retina. Cuanto más tiempo pasemos expuestos sin protección, mayor será el rïesgo de sufrïr afêcciones oculares con el tiempo», advierte.

Alêrta en este sentido de que los nïños corren mayor rïesgo de padecer daño en los ojos por exposición solar ya que el cristalino de sus ojos aún no se ha desarrollado por completo, lo que permite que los rayos UV penetren más fácilmente.

Con todo ello, el doctor Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, sostiene que las horas con mayor radiación son entre las 12 del mediodía y las 04 de la tarde y, si es posible, debemos evitar la exposición en este tramo. «Independientemente de la hora, es muy importante usar gafas de sol con la protección UV adecuada, debe bloquear entre un 95 y 100% de los rayos UVA y UVB. También es aconsejable usar gorra o sombrero para mejorar la protección», remarca el miembro de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO).

Con información: El Portal de la Salud

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