Consumir ciertos alimentos y bebidas durante la noche, especialmente cerca de la hora de dormir, pueden afectar de forma negativa la calidad del sueño, y así, generar interrupciones y experiencias intensas poco agradables.
A partir de estos hallazgos, el grupo de investigadores logró determinar que los lácteos se consolidan como los productos con mayor influencia en la frecuencia de pesadillas que experimentan las personas, ingredientes picantes o niveles elevados de azúcar. Dentro de los reportes expuestos por la Universidad MacEwan, también encontraron que la alergia alimentaria y la intolerancia al gluten son dos condiciones que se deben tener en cuenta al momento de ingerir comida y más aún si es durante la noche.
Los investigadores también recomiendan reemplazar las cenas pesadas por comidas fáciles de digerir y que tengan propiedades más ligeras, aún más si se padece sensibilidad alimentaria.
Con información de: El Tiempo









