Cuántas veces nos hemos preguntado: “¿Soy feliz?” Todas buscamos la felicidad, y muchas veces lo hacemos de una forma que parece inalcanzable. Cuando pasas los 40, o peor aún, los 50 esa cúspide que tanto nos cuesta te replanteas muchas cosas, y entre ellas, si realmente eres feliz. En este vaivén de cambios que es la menopausia, esta maravillosa emoción parece inalcanzable.
Hoy, gracias a los avances en neurociencia y salud femenina, sabemos que la menopausia no tiene por qué ser una etapa de declive, sino una oportunidad biológica para la claridad, la autenticidad, la sabiduría y la calma.
Durante décadas, la menopausia ha sido retratada como una etapa de declive, pérdida de atractivo, vitalidad y propósito. Esta visión no solo ha impregnado el imaginario colectivo, sino que también ha calado en la experiencia emocional de millones de mujeres, generando miedo, confusión y rechazo hacia un proceso biológico natural.
Hoy, gracias al avance de la investigación y a una nueva conciencia femenina, sabemos que la menopausia puede ser un momento de despertar profundo. Durante mucho tiempo se asumió que la bajada de las hormonas sexuales estrógenos y progesterona era la causa principal de los cambios en el estado de ánimo y la función cerebral.
Investigadoras como Gerianne Alexander explican que el cerebro femenino cambia estructuralmente en la menopausia. No es un fallo: es una transformación. Y si acompañamos ese proceso con sentido, conciencia y hábitos que nos sostengan, podemos recuperar algo que creíamos perdido: la alegría de estar en nosotras.
Con información de: El Tiempo









