Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), conocidos popularmente como ‘protectores del estómago’, ampliamente recetados para trastornos relacionados con la acidez, como la enfërmedad por reflujo gastroesofágico y las úlceras pépticas, se asocian con efectos adversos significativos cuando se usan a largo plazo.
Esta revisión, realizada por investigadores de India y Emiratos Árabes Unidos, destaca múltiples rïesgos, relacionados con infeccïones, afectación en los huesos, los riñones o el metabolismo efectos metabólicos e incluso efectos neurológicos a largo plazo.
En cuanto a su afectación de los riñones, la revisión asocia el abüso de estos fármacos con nefritis intersticial aguda, enfërmëdad renal crónica y calcificaciones vasculares exacerbadas por hipomagnesemia, mientras produce un rïesgo elevado de diabetes tipo 2 (DM2) y síndrome metabólico, posiblemente debido a la alteración de la homeostasis del magnesio y a la interferencia de la vía del óxido nítrico.
Por ello, sus recomendaciones pasan por un uso a corto plazo, limitado a entre 4 y 8 semanas para úlceras, con controles regulares de magnesio, vitamina B12 y función renal en usuarios a largo plazo. Como alternativa recomiendan tomar bloqueadores H2 o modificar el estilo de vida cuando sea posible.
Con información de: El Portal de la Salud









