Colombia registró un avance significativo en el tratamiento de trastornos mentales con la realización de una cirugía de Estimulación Cerebral Profunda (DBS, por sus siglas en inglés) como alternativa terapéutica para la depresión resistente. La intervención se llevó a cabo en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), en Bucaramanga, y fue aplicada a Lorena Rodríguez Moreno, una joven de 27 años oriunda de Garagoa, Boyacá.

Según informó el propio centro médico, esta técnica se utilizó tras agotar sin éxito múltiples tratamientos tradicionales y alternativos. «Lo que hicimos fue devolverle la luz a su cerebro”, explicó el doctor William Omar Contreras, especialista en neurocirugía funcional formado en Colombia, Alemania y Brasil, y quien actualmente opera en Bucaramanga y Barranquilla.

Lorena Rodríguez Moreno fue diagnosticada con depresión y ansiedad desde los 17 años. Durante más de una década buscó sin éxito alivio en múltiples tratamientos. “Ya lo habíamos intentado todo: terapias psicológicas, cambios de médicos, terapias alternativas, y una larga lista de psiquiatras y fármacos que mi cuerpo terminaba rechazando. Pero nada funcionaba. Me sentía atrapada en un túnel sin salida», relató.

Con el paso del tiempo, su situación empeoró, hasta que en diciembre de 2024 vivió una recaída especialmente severa. “Sentí que toqué fondo”, contó. En ese momento apareció una alternativa que hasta entonces no había sido aplicada en el país: una cirugía cerebral especializada. La intervención consistió en implantar electrodos en zonas específicas del cerebro, conectados internamente a un generador en el pecho que emite impulsos eléctricos. Esta tecnología permite modular la actividad cerebral asociada a la dêpresïón.

Durante la cirugía, Rodríguez permaneció despierta: “Estuve seis horas despierta durante la cirugía. Superó toda la ficción. Sentía que mi mente estaba siendo reprogramada”, explicó a la ‘Vanguardia’. Tres meses después del procedimiento, los primeros resultados comenzaron a ser evidentes. “Volví a querer salir a un centro comercial, a comerme un helado. Volví a maquillarme, a vestirme con ilusión. Es como si me hubieran dado una segunda oportunidad”, afirmó.

Aunque los efectos completos de esta intervención podrían tardar hasta dos años en consolidarse, Lorena ya experimenta cambios significativos en su estado emocional.

Con información de: Medios Internacionales

¿Qué opinas de esto?