El número de mascotas en hogares, especialmente perros, viene aumentado de manera constante en sociedades como la española, donde, por ejemplo, en Extremadura hay uno por cada dos personas. Esto ha impulsado la investigación científica en el campo canino. Uno de los últimos estudios en el tema, publicado el jueves en la revista Scientific Reports, caracterizó los hábitos de televisión en perros de compañía, tratando de encontrar un patrón.
El artículo detalla que la forma en la que los canes domésticos interactúan con la pantalla depende de algunos rasgos de personalidad. Los perros con tendencia a la excitación son más propensos a seguir atentamente los objetos en pantalla, como si fueran reales, mientras que los más temerosos suelen responder a estímulos sonoros, como el motor de un coche o el timbre. En general, mostraron mayor respuesta ante otros animales. No se encontraron diferencias entre edad, sexo y raza, sino por rasgos.
Lane Montgomery, investigadora de la Universidad de Auburn (Alabama, Estados Unidos) es una de las autoras del estudio y explica que “la personalidad de cada perro puede influir en el tipo de contenido televisivo al que presta atención”. Y da un ejemplo: “Un perro que se interesa más en la imagen cuando hay objetos inanimados no es necesariamente más propenso a tener una alta reactividad negativa, pero un perro con mayor reactividad negativa sí es más probable que preste atención a los objetos inanimados en la televisión”.
Montgomery y su equipo desarrollaron una escala para medir el consumo televisivo canino a partir de sus respuestas. La muestra incluyó 453 perros de entre dos meses y 16 años de razas reconocidas y mestizos. La encuesta exploró aspectos como el tiempo de exposición a la televisión, la atención prestada (una media de 14 minutos) y las reacciones ante diferentes elementos en pantalla. Se observó que los perros respondían con mayor frecuencia a estímulos animales, especialmente a sonidos como ladridos y aullidos. Así y todo, los autores advierten que los resultados podrían no ser generalizables porque la mayoría de los perros en el estudio ya veían televisión.
El ejemplo más popular es DogTV, un servicio de televisión de pago que se lanzó en 2012 desde California y que está montado especialmente para perros que se quedan solos en casa. Desde entonces ha cosechado alrededor de 400.000 suscriptores en todo el mundo, según consigna The New York Times. Los programas de la plataforma son segmentos cortos, de tres a seis minutos, que muestran campos, pelotas que rebotan y personas acariciando a sus perros.
En su página web, la productora asegura que han revisado más de 50 estudios de diferentes universidades para aprender sobre cómo los perros experimentan la televisión. “Con eso en mente”, señalan, “creamos nuestro propio manual sobre cómo producir programas para perros, diseñados para aliviar la ansiedad y brindar estimulación mental”.
“En muchos casos, el contenido parece estar diseñado cuidadosamente teniendo en cuenta la percepción y el comportamiento canino”, señala Boros. Y desarrolla: “Estos programas parecen adaptados a las preferencias sensoriales de los perros, incluyendo colores dentro del espectro visual que ellos pueden percibir, así como sonidos que caen dentro del rango de frecuencias al que son más sensibles”. Además, parecería que el ritmo de las escenas generalmente es más lento y constante que en la programación dirigida a humanos, lo cual ayuda a evitar la sobreestimulación y mantiene un efecto calmante. Sin embargo, Montgomery advierte que “muchos de estos canales ofrecen programación que probablemente resulte interesante para los perros, pero no tienen una base científica para sus contenidos”.
Con información de El País









