Nilma Teles de Freitas, una profesora jubilada de 80 años de Brasil a la que diagnosticaron la enfërmedad de Párkïnson hace más de una década, dice que solía caerse todo el tiempo. Eso cambió cuando empezó a asistir a una clase de capoeira en el centro de Río de Janeiro especialmente diseñada para personas con la enfërmedad neürodegenerativa.
La capoeira es una práctica de movimiento que se originó en las grandes comunidades esclavizadas de Brasil, donde desembarcaron casi cinco millones de africanos secuestrados durante la trata transatlántica de esclavos que comenzó en el siglo XVI.
Después de trabajar con muchos pacientes con Párkinson, dijo que se convenció de que introducirlos en la capoeira podría ayudar a aliviar algunos de sus síntomas. El Párkinson presenta una serie de síntomas diferentes y, junto con las dificultades para mantener el equilibrio, algunos de los más comunes son la lentitud de movimientos, los temblores y la postura encorvada. Los pacientes también pueden sufrïr ansïedad, dêpresïón, trastörnos del sueño y náuseas.
«Se me ocurrió la idea tras leer un artículo que decía que alternar ambas manos al utilizar el móvil estimula ambos hemisferios cerebrales», explica. «Y como fisioterapeuta que trata a pacientes neurológicos, me faltaban ejercicios que les motivaran».
La capoeira ayuda a mejorar el equilibrio, la coordinación y la fuerza, y la música relaja los cuerpos tensos, dice Peixoto. «En un círculo de capoeira pasan muchas cosas. Sienten la vibración, la energía, prestan atención a la música y al compañero para esquivar los golpes» y a sí mismos, dice.
Con información de: Infosalus









