Una condición cada vez más común, conocida como alopecia por tracción, está afectando la salud capilar de muchas personas. Este tipo de caída del cabello no se debe a factores genéticos u hormonales, sino a una causa puramente mecánica: la tensión constante y prolongada ejercida sobre el cuero cabelludo. Peinados como trenzas muy apretadas, moños o coletas tirantes y el uso diario de ligas o cintas que jalan el cabello de forma excesiva pueden, con el tiempo, dañar los folículos pilosos de manera irreversible, llevando a la calvicie permanente en las zonas afectadas.
La causa principal de la alopecia por tracción es la fuerza sostenida que debilita la raíz del pelo. Prácticas como dormir con el cabello estirado y amarrado, o el uso frecuente de extensiones y tejidos pesados, aumentan el riesgo. Según la Academia Americana de Dermatología (AAD), esta tensión constante puede inflamar y, eventualmente, destruir los folículos pilosos. Aunque inicialmente la pérdida de cabello puede ser reversible, si la práctica dañina continúa durante años, los folículos pueden cicatrizar, impidiendo que el cabello vuelva a crecer en esa área.
Los signos de alerta de esta condición no deben ser ignorados. Entre los síntomas iniciales se encuentran el dolor o la sensibilidad en el cuero cabelludo, especialmente al soltar el peinado, enrojecimiento, pequeñas protuberancias similares a granos en la base del cabello y una sensación de alivio al dejar el pelo suelto. Señales más avanzadas incluyen cabellos rotos a lo largo de la línea de nacimiento, un retroceso visible de las «entradas» o un ensanchamiento de la raya del cabello, y una fragilidad capilar notoria. Es crucial prestar atención a estas advertencias para actuar a tiempo.
La prevención es la herramienta más eficaz contra la alopecia por tracción. Especialistas de la Clínica Mayo y otras instituciones dermatológicas recomiendan alternar los peinados y evitar llevar el mismo estilo tirante todos los días. Se aconseja optar por ligas de tela suave en lugar de las de plástico o goma delgada, y nunca dormir con el cabello recogido de forma tensa. Darle un respiro al cabello y optar por estilos más sueltos no solo alivia el malestar, sino que es una medida fundamental para prevenir un daño que, con el tiempo, puede convertirse en una solución de la que no hay vuelta atrás.









