¿Conservas algunos de tus juguetes de la infancia más especiales? Aunque para algunos esto podría ser una señal de inmadurez o apego, la realidad es que es una señal de aspectos positivos en tu salud. Esto es lo que dice la psicología al respecto.

De acuerdo con el Instituto Nacional de la Salud Mental en Estados Unidos, la resiliencia es la capacidad del ser humano para hacer frente a la adversidad, adaptarse al cambio y salir fortalecido de las experiencias difíciles. Cuando una persona desarrolla resiliencia puede manejar mejor el estrés, prevenir trastornos mentales y mejorar su calidad de vida. No significa que se borren o ignoren las dificultades, sino de saber cómo enfrentarlas con fortaleza y poder recuperarse rápidamente.

Se ha demostrado que los adultos que conservan juguetes con los que se divertían en su niñez tienden a tener mayor resiliencia emocional, es decir, tienen más capacidad de adaptarse a situaciones difíciles, superar traumas y mantener el bienestar mental. El estudio “Explorando la relación entre el apego transicional a objetos y la regulación emocional en estudiantes universitarios” y publicado en PubMed Central, menciona que los juguetes de la infancia pueden ser “objetos transicionales” que influyen en la regulación emocional y cómo respondemos al ëstrés.

Tener peluches, muñecas o una colección de carritos no solo nos trae hermosos recuerdos de la niñez, sino que representan confort y refuerzan nuestro sentido de identidad. Son “anclas emocionales” que nos conectan como adultos a momentos de seguridad, alegría y afecto del pasado, lo que tiene excelentes beneficios a nivel psicológico.

Así que, si aún guardas tu muñeca favorita o ese cochecito que tanto te gustaba, no te avergüences: podrías estar cuidando tu salud mental más de lo que imaginas.

Con información de: La Nación

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