Un inesperado colaborador de la ciencia, un gato doméstico llamado Pepper, facilita el descubrimiento de una nueva cepa viral en Florida, Estados Unidos. Este felino, mascota del virólogo, John Lednicky, de la Universidad de Florida, ha demostrado que la observación fortuita y el instinto animal pueden jugar un papel crucial en la investigación científica. El hallazgo subraya la importancia de la vigilancia pasiva de patógenos emergentes en la fauna silvestre que nos rodea.

El descubrimiento se produjo cuando Pepper, fiel a su naturaleza cazadora, llevó a casa una musaraña de cola corta de los Everglades. Tras analizar el animal, su equipo identificó una cepa de ortoreovirus nunca antes detectada en esa especie, denominada oficialmente «Gainesville shrew mammalian orthoreovirus type 3 cepa UF-1». Esto marca la segunda vez que Pepper contribuye significativamente a la virología, consolidando su reputación como un inusual pero valioso «colaborador de laboratorio».

Los ortoreovirus, aunque históricamente considerados «huérfanos» y no asociados a enfermedades graves, han sido recientemente vinculados a afecciones respiratorias, del sistema nervioso central y gastrointestinales en humanos. La capacidad de estos virus para combinar material genético con otras cepas, similar a la influenza, genera preocupación sobre posibles nuevas variantes. Anteriormente, en 2024, Pepper también había ayudado a identificar el primer «jeilongvirus” en Estados Unidos.

Este caso resalta la premisa de Lednicky de que el análisis de animales muertos encontrados oportunamente puede ofrecer información vital sobre virus desconocidos en circulación. Los científicos continúan investigando esta nueva cepa para comprender su prevalencia en humanos y animales, sus modos de transmisión y la gravedad potencial de las enfermedades que podría causar.

Con información de: Actualidad RT

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