La Cumbre de los Pueblos por la Paz y en Contra de la Guërra, que se celebra en el Teatro Teresa Carreño de Caracas, puso de manifiesto el compromiso de Venezuela con un modelo de democracia participativa y continua. Rander Peña, secretario ejecutivo de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), enfatizó que la democracia en el país se concibe como un «hecho permanente, cotidiano, de todos los días», un ejercicio protagónico que el país se enorgullece de mostrar al mundo, especialmente de cara a los próximos eventos democráticos del 27 de julio.
Peña destacó que esta visión contrasta con la concepción occidental de la democracia, que a menudo se limita a elecciones periódicas. En Venezuela, la participación ciudadana activa y constante es el pilar fundamental del sistema, reflejando un enfoque que busca rescatar la verdadera esencia de la condición democrática.
Este método, según Peña, es practicado con orgullo y transparencia, invitando a la comunidad internacional a observar su funcionamiento. El secretario ejecutivo de ALBA-TCP también abordó el actual cambio de época global, señalando que ha generado una respuesta agresiva por parte del «imperialismo norteamericano». Afirmó que este cambio, forjado por la lucha de los pueblos, ha provocado reacciones que buscan «extinguir a la humanidad» mediante acciones agresïvas, lo que evidencia una resistencia a la pérdida de privilegios.
Finalmente, Peña alertó sobre el resurgimiento del fasciñïsmo, describiéndolo como el «estado de excepción del imperialismo en decadencia». Explicó que, al sentirse en retroceso, el imperialismo recurre a tácticas más agresïvas para mantener su hegemonía, un fenómeno observable en Medio Oriente y América Latina.
Con información de: El Universal









