Hinchazón, gases, digestiones pesadas, intolerancias nuevas, estreñimiento. Si tienes más de 40 años y estás en perimenopausia o menopâusia, no es casualidad que notes estos cambios digestivos. La realidad es que los cambios hormonales afėctan directamente a tu intestino. Y la buena noticia es que puedes mejorarlos mucho con hábitos, autocuidado y suplementos bien elegidos.

Durante la transición menopáusica, los niveles de estrógenos y progesterona bajan. Estas hormonas no solo regulan el ciclo menstrual: también influyen en la motilidad intestinal, en la microbiota y en la producción de jugos gástricos.

Esto puede traducirse en: Tránsito más lento: estreñimiento, gases. Microbiota desequilibrada: más hinchazón y digestiones pesadas. Mayor sensibilidad digestiva: comidas que antes sentaban bien ahora no.

Esto eso que puedes hacer para mejorar tu digestión. Ajusta tu alimentación. Aumenta la fibra de forma progresiva (frutas, verduras, avena, legumbres suaves). Añade prebióticos naturales: plátano verde, alcachofa, espárragos. Evita ultraprocesados y exceso de azúcar. Hidratación: bebe suficiente agua, pero reparte la ingesta a lo largo del día. Toma fermentados (yogur natural, kéfir, chucrut). Evita antibióticos innecesarios. Considera probióticos de calidad si tu profesional te los recomienda.

Aceites esenciales de jengibre, alcaravea y romero. Extracto de melisa. Vitaminas B2 y B12. Ayuda a aliviar digestiones pesadas, gases y sensación de malestar digestivo. Tratamiento puntual. Camina, entrena fuerza o haz yoga para activar el intestino. Practica respiración consciente para relajar la musculatura abdominal.

Con información de: Mayo Clinic

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