En una extensa y tensa comparecencia ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, Álvaro Leyva, excanciller del gobierno de Gustavo Petro, se retractó de las acüsaciønes que hizo meses atrás cönträ el mandatario colombiano. Aunque en cartas abiertas afirmó que el presidente era adictø a sustancias psicøactïvas y debía renunciar, Leyva reconoció este jueves que no posee pruebas directas ni ha presenciado consumo alguno por parte del jefe de Estado.
Durante la audiencia, que se prolongó por más de cuatro horas, el abogado del presidente, Alejandro Carranza, lo presionó para que respondiera con claridad: “¿Lo vio consumir drøgâ?”. Leyva intentó inicialmente evadir la pregunta hablando del consumo de lïcør en actos públicos, pero terminó admitiendo: “No, directamente no. Claro que no”. Esta respuesta desmïntió las aseveraciones que él mismo hizo anteriormente en cartas dirigidas a Petro, en las que aseguraba tener evidencia concreta sobre su supuesta adïcción.
En su defensa, Leyva presentó recortes de prensa, columnas de opinión y referencias a noticias digitales como base de sus denünciâs. Citó como fuente a la periodista María Jimena Duzán, quien en su momento también cuestionó públicamente al mandatario. Sin embargo, no entregó ningún documento ni testimonio que pudiera ser considerado prueba legal, y aceptó que no cuenta con imágenes ni testimonios de primera mano que sustenten sus afirmaciones.
Otro de los puntos polémicos fue la acüsâción contra Laura Sarabia, exjefa de gabinete, a quien señaló en sus misïvas como la supuesta encargada de suministrar drøgâs al presidente. En la audiencia, se abstuvo de repetir tal afirmación y se limitó a decir que no quería espēcular ni responsabilizar a terceros sin fundamentos. También pidió disculpas por frases que, según él, fueron “malintērpretadas”.
Leyva, de 82 años, fue una figura cercana a Petro hasta su salida del gobierno por una sancïón administrativa. Desde entonces, ha emprendido una cruzada pública en su cönträ, llegando incluso a viajar a Estados Unidos para asegurar a congresistas republicanos que el presidente sería derrocädo “en no más de 20 días”.
Con información de: El País









